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miércoles, 7 de febrero de 2018

Reseña: Niebla - Miguel de Unamuno




Título: Niebla
Autor: Miguel de Unamuno
Páginas: 320


Sinopsis: Publicada por primera vez en 1914, Niebla es uno de los máximos ejemplos del nuevo género narrativo creado por Unamuno: la nivela. Tal y como nos cuentan los propios personajes de esta obra, la nivela intenta expresar el caos que forma parte de nuestra vidas, mediante abundantes diálogos y el rechazo de un argumento tradicional. Obra filosófica y metaliteraria, Niebla es -además- uno de los textos más apasionantes de su autor. 




Niebla es uno de esos libros que te suenan del colegio porque tienes que estudiarlos pero ya. Igual que vienen, van. Por eso me ha apetecido leerlo, para descubrir de qué iba eso de lo que tanto me hablaban pero que nunca me animé a leer. 

"No quiere usted dejarme ser yo, salir de la niebla, vivir, vivir, vivir, verme, oírme, tocarme, sentirme, dolerme, serme: ¿conque no quiere? ¿conque he de morir ente de ficción? Pues bien, mi señor creador don Miguel, también usted se morirá, también usted, y se volverá a la nada de que salió… ¡Dios dejará de soñarle! ¡Se morirá usted, sí, se morirá, aunque no lo quiera; se morirá usted y se morirán todos los que lean esta historia, todos, todos, todos sin quedar ni uno!"
Augusto Pérez, nuestro protagonista, es un muchacho despreocupado y de buena posición que ha vivido más de treinta años con su madre viuda, pero cuando esta fallece sale a conocer la vida y descubre algo que se la cambia profundamente: el amor.

Sucede en su vida fácil y acomodada en la que pocas veces pasa algo interesante que el mundo se le presenta tal como es con sus negros, blancos y grises.  

Como decía, Augusto se enamora de Eugenia Domingo del Arco, una pianista huérfana que vive en casa de sus tíos y que se gana la vida ofreciendo clases de piano. Augusto se hace querer por la tía de Eugenia para que le allane el camino hacia su idílico amor, allí conocerá al tío de Eugenia, un anarquista con un perfil rabiosamente real. Su realidad sufrirá una conmoción y él mismo reconocerá su propio “despertar” al amor y las pasiones que Eugenia le genera. Todas estas cuestiones lo harán cavilar y descubrirá que las relaciones no serán como él pensaba. Los conflictos están a la puerta de su otra vida sin sobresaltos y eso hará que sus meditaciones y monólogos sean realmente memorables. 


La obra cobra una especial fuerza cuando Augusto Pérez, sumido en un pozo de amargura, viaja hasta Salamanca, residencia de Miguel de Unamuno para enfrentarse a él, una interacción entre autor y personaje que deja a ambos con una honda preocupación y donde Unamuno le revela el destino que le tiene preparado.


Al final el lector se siente medio engañado, ya que está leyendo una cosa que no es y se da cuenta al final de la novela que la historia de los personajes no es relevante. De hecho la última escena en la que el propio personaje se encuentra con su creador, su autor, pone de manifiesto que Unamuno juega con el lector, le hace creer una realidad que se convierte en ficción, e incluso le hace dudar al propio lector qué es ficción y qué realidad. 

Es una continua duda sobre la existencia.